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Simón Bolívar y Manuela Sáenz ...
Saludos,
¡Si! ... Manuela Sáenz fue plenamente equivalente a una moderna María Magdalena, y claramente Sudamericana.
... Es cierto María Magdalena hacia sexo con nuestro Amado Maestro Jesús, y ella nuestra amada Madre, nos expuso hasta detalles ... como el propósito de sus relaciones sexuales tenían no solo dar placer, a un marido y su esposa, pues ellos, Jesús y Magdalena se casaron en el famoso Matrimonio de Cana, donde Jesús, empezó a hacer los milagros, como la multiplicación del Pan y el Vino ... pero también activar el Ka, que es la energía de Dios que corre por nuestro cuerpo.
Uno pudiera pensar que corre por nuestra sangre ... otros por nuestro nervios, pero en realidad yo que tengo experiencia en ello, puedo decir que es el flujo electromagnético del cuerpo. He aquí un gráfico representativo.

(You can read in English, What is the best Sex? ... What is the KA activation? ...)
Como se ve del dibujo, hay dos serpientes, que atraviesan todos los chakras y se unen en el cerebro, cuando se unen estos flujos energéticos se consigue el orgasmo, ya sea en el hombre, ya sea en la mujer.
Así hacían el amor, Jesús y María Magdalena. Y ella, Magdalena era una experta en manejar los serpientes energéticos, por eso ella tenia un brazalete con serpientes que se cruzaban, y por eso ella fue mal juzgada.
María Magdalena fue eliminada de las sagradas escritura, y Jesús fue elevado a Dios, pero Jesús era un hombre ... claramente un Sabio y claramente un hijo de Dios. Un Rey, como un Faraón, pero fruto de estudio de los Reyes Magos sus maestros y otros muchos.
Manuela Sáenz fue eliminada de la Historia Contemporánea por su amor, su valor y su sexo claro y profundo, con el Libertador Simón Bolívar. Bolívar fue idealizado ... como Jesús antes fue crucificado ... y sus respectivas mujeres ... y compañeras ... eliminadas ... para dejar a un Dios masculino ... pero Dios es también femenino.
Hoy Jueves, y cada Jueves celebramos el día de la Resurrección ... el día de la Llama de la Resurrección, del que Jesús y Magdalena (Lord Sananda y Lady Nada) ... son los Chohanes, los representantes.
Existe una equivalencia precisa entre dejar a Bolívar (y a Jesús) destruidos ... remover a Manuela (y Lady Magdalena) de las escrituras y dibujarlas como seres pecaminosos o vulgares.
¿Para que se hizo todo esto? ... Simple ... Para hoy robarles su prestigio.
Cuando alguien importante hace algo ... los que desean robarle su prestigio ... dicen ... "Yo lo conocí, el vive en mi ciudad, Yo conozco a su familia" ... y ellos empiezan a mentirte ... para que tu vayas donde ellos ... donde estos hipócritas ... y ellos "te vendan" su Dios, y su información ... aunque no lo conozcan, aunque no sepan nada de ello.
La Iglesia Católica ha vendido a Dios y al Cristo en los últimos 2000 años, como un producto. Ellos dicen, "Vengan ... Pedro fundo la Catedral de San Pedro" ... pero pocos se acuerdan que lo crucificaron también a el, a Pedro, cabeza abajo.
Los traidores de Sudamérica, hoy te dicen ... "Nosotros lo conocimos, nosotros combatimos con el" ... y tu piensas que es verdad, aunque la realidad era otra. Bolívar siempre rechazaba los pagos y premios en dinero ... como Jesús curaba gratis.
¿Quienes van a ser los que se querían apropiarse de ellos, de su Luz y de sus resultados? ... Los que te la querían vender, y aun hoy ... en 2011 te la están vendiendo.
Te la venden. Si, te cobran. Ellos te dicen. Mi colegio es católico, ven pon a tu hijo aquí ... y después de poco se descubre que violaron a tu hija y al hijo de tu amigo.
Ellos te dicen, "Ven ... Yo soy Bolivariano ... Yo represento a Bolívar" ... y matan, roban, y ponen comunismo, e inventan el socialismo del Siglo XXI ... y cuatro personas le creen ... como le creen a los curas y pusieron sus hijos allá, en sus escuelas.
Ellos ... querían ... dibujar una figura masculina, esconder a sus esposas ... para que otros te vendieran unas películas porno ... y tu te convencieras de su mentira. Ellos toman a tu hijo y lo ponen hacer películas, en lugar de mandarlo a la escuela, y a tu novia o esposa, la ponen en la Televisión, la quitan de tu lado ... "la esconden de ti" ... como Manuela no aparece en la Historia de Sudamérica, o María Magdalena de la Historia de la vida de Jesús, y las sagradas escrituras ... para dejarte SOLO ... TU y SOLO ELLA ... Para manipularte, tenerte engañado y jugar contigo ... hasta que te des cuenta del engaño.
El próximo año, en Junio, el 06-06-2012, el planeta Venus va a pasar cerca de la Tierra.

... para esa fecha ... todas las organizaciones políticas, militares (dictaduras) o religiosas van a caer ... en mil pedazos ... Ha dicho Kryon.
Benditos sean, Benditas sean ...pues todos nacimos de Mujer, nuestra Madre gracias a un hombre, nuestro Padre.
Gracias,
Giovanni A. Orlando.
BIBLIOGRAFÍA
En la que el autor dice cómo se hizo Manuela
La vida de Manuela —por mucho que parezca a veces una novela barroca— es biografía, una biografía en el sentido de Strachey. Nada se inserta que no haya sido minuciosamente investigado. El libro ha sido escrito deliberadamente sin notas; las pruebas precisas y detalladas se hallan en los legajos del autor y, publicado separadamente, pero al mismo tiempo que esta biografía de Manuela, hay un volumen en español titulado "La Historia Documentaría de Manuela Sáenz". Quienes deseen examinar las fuentes encontrarán todos los documentos en un número especial del Boletín de la Academia Colombiana de Historia de Bogotá. Tan rico y variado es el material recién descubierto sobre la vida de Manuela y, por tanto, de Simón Bolívar, que no cabe ya escribir sobre el Libertador sin utilizar estos documentos; son documentos que disipan las leyendas sin crear otras nuevas; muestran a Bolívar privado de su túnica de inmortal y hacen de él lo que era, un hombre apasionado que luchaba por un ideal, un hombre de actitudes complejas y, como un vasto país, de diversos climas y grandes contradicciones. Para apreciar bien lo que sabemos de esta "amable loca" de Bolívar, basta que tengamos presente lo inadecuado de las pasadas biografías del Libertador, que repiten con demasiada frecuencia toda clase de necedades y leyendas acerca de Manuela: su "fiel esposo el Dr. Thorne" que le suplica que vuelva; ella negándose; él enviándole dinero que ella rechaza; el "doctor" falleciendo en 1840 y dejando a la infiel la mayor parte de sus bienes; y ella rechazando de nuevo esta generosidad. Manuela sin mitos es así: Thorne no era un doctor, sino un naviero. Después de 1827 perdió todo contacto con Manuela. No murió en Lima en 1840, sino que fue asesinado en 1847 en Pativilca, cuando se paseaba con una de sus queridas. Tuvo dos amantes y engendró cuatro hijos ilegítimos, a todos los cuales menciona en su testamento. No asignó en éste a Manuela más que los ocho mil pesos de su dote; aunque ella nunca los recibió, planteó pleito para obtenerlos.
¿Cómo, pues, todas estas tempranas constancias escaparon a los biógrafos? ¿Cómo nadie las encontró en el siglo que siguió a la muerte de Bolívar? La respuesta —y es una respuesta— está en la personalidad de Manuela. Cuando Simón Bolívar fue metamorfoseado en un semidiós por aquellos mismos que diez años antes lo habían execrado, Manuela Sáenz, por decisión de los historiadores, tuvo que hacer sitio al mito. Se suprimieron oficialmente todos los detalles de su vida, desaparecieron los documentos que la mencionaban y ella tuvo que vivir sus últimos veinte años en la oscuridad de Paita. Y luego, para que la inmolación fuera completa, casi todas las apasionadas cartas de amor que cambió con Bolívar fueron destruidas después de su muerte, como consecuencia de la epidemia. Durante más de medio siglo, los historiadores mantuvieron un acuerdo de caballeros: Manuela no debía ser mencionada nunca. Sin embargo, el vigor de su estrambótica personalidad mantenía vivo el recuerdo, un recuerdo que subsistió —y todavía subsiste— en todos los lugares de América del Sur donde puso el pie. Luego, en 1897, el acuerdo de caballeros quedó abrogado por la publicación de las memorias de Jean-Baptiste Boussingault, el hombre de ciencia francés. Era un hombre que había conocido personalmente a Manuela, que estaba muy al tanto de los motivos secretos de la fama de esta mujer. Y no había sido un viajero corriente. Pertenecía a la misión francesa que fue a Colombia en 1822 y permaneció en el país diez años. Había ido con una carta de presentación de Humboldt para Bolívar. Era un gran hombre de ciencia, un autor de renombre, un profesor de la Sorbona y un miembro de la Academia de Ciencias de Francia. Y todavía más: no tenía molino al que llevar el agua. Manuela Sáenz no podía ya ser ignorada.
Mas la pista se había ya borrado para entonces. Casi todas las cartas reveladoras que Manuela había cambiado con su amante fueron destruidas en Paita; el volumen de las Memorias del general O'Leary que hablaba de los amores entre Manuela y Simón Bolívar fue suprimido; y el volumen señalado con el número 56, Correspondencia y documentos relacionados con la Señora Manuela Sáenz, que demuestran la estimación que en ella hacían varios jefes y particulares, y la parte que tomaba en los asuntos de la política, desapareció de los archivos de Bogotá. Quedaban únicamente leyendas, tradiciones y actitudes para trazar el retrato de la mujer amada por Simón Bolívar. ¿Quién o qué era esta inquietante mujer que levantaba una tempestad de protestas allí donde se presentaba? Todos los biógrafos de Bolívar fantasearon en relación con ella, trazando cuadros deformados, amontonando mitos sobre mitos, hasta que la verdadera Manuela perdió toda realidad. Hubo artículos sobre "la verdadera Manuela"; fue descrita en la Vida Secreta de Simón Bolívar y recordada en Los Amores de Bolívar, pero todo esto se basaba en material legendario. Manuela Sáenz había escapado de la historia. Sin embargo, las leyendas de esta extraña e inquietante mujer no se aquietaban; los eruditos que buscaban en los vastos depósitos de los documentos nunca consultados comenzaron a desenterrar fragmentos, auténticos fragmentos, de la existencia de Manuela.
Mi interés activo por esta extraña y deleitosa vida comenzó en 1944; entonces el material real deducido de sus cartas conocidas apenas cubría dos hojas de papel de oficio. Durante los años en que me dediqué a escribir otros libros sobre la América latina, leí toda la literatura acerca de Bolívar y su tiempo y, por medio de un complejo sistema de notas, obtuve una impresión adecuada del medio en que la Sáenz había vivido. Para 1947 se había iniciado ya la verdadera búsqueda de Manuela: fueron sondeados minuciosamente los archivos, visitados los lugares donde Manuela había vivido, repetidos, a mula y a caballo, los viajes que Manuela había realizado. En el Ecuador, donde una larga residencia anterior me había procurado un conocimiento a fondo del país, encontré numerosos documentos desconocidos, sepultados en registros no catalogados de los archivos públicos; de nuevo viví aquí la extravagante vida de Manuela. Pero fue en Lima donde quedaron aclarados los enigmas del matrimonio de la Sáenz; los archivos secretos del Arzobispo de Lima entregaron sus amonestaciones y los detalles de su casamiento con James Thorne. Aquí, en los archivos, el tan difamado cornudo del triángulo convertido en chronique scandaleuse se hizo finalmente de carne y hueso como uno de los principales personajes del drama.
Luego, los Archivos Nacionales del Perú se convirtieron en la fuente de las andanzas de Manuela Sáenz. Y por razones muy sencillas. En el sistema colonial español, todo acto comercial —la compraventa de un esclavo, la adquisición de un coche, un mandato— tenía que ser otorgado ante notario público, sobre papel sellado. Estos instrumentos —que proporcionaban muy buenos ingresos a la Corona— eran una historia de las transacciones comerciales de cada cual. Comenzaban poco más o menos así: 'Yo, Manuela Sáenz, que atestiguo la verdad de lo que sigue haciendo el signo de la cruz, de veinticuatro años de edad, casada con Don James Thorne, domiciliada en la Magdalena, fuera de los muros de Lima, comparezco... y digo..." Y seguía la transacción. Las partes en la transacción siempre recibían una copia del documento —en el caso de Manuela, estas copias fueron destruidas—, pero el original quedaba en poder del notario, quien reunía ordenadamente en su protocolo las escrituras matrices y acababa depositándolas, contribuyendo así a la cifra de muchos millones de documentos —que se remontan hasta 1539—, que forman las colecciones de los Archivos Nacionales del Perú. No hay índices y el único modo de abrirse paso por este laberinto de papel amarillento es elegir los años conocidos de la residencia de Manuela en Lima y recorrer los innumerables volúmenes en una búsqueda hoja por hoja. Se hizo esto —fue una labor de más de un año—, y el resultado fue un conocimiento casi mes por mes de lo que Manuela hacía en los alrededores de Lima.
Las huellas de Manuela fueron seguidas por todas partes: por la dura región de roca de los Andes hasta el lago de Junín, donde se libró una batalla por encima de las nubes, y luego hasta Ayacucho y hasta Trujillo, antes amurallada como Lima, donde Manuela presenció cómo el general Bolívar organizaba el ejército que iba a derrotar a las legiones españolas. Y también hasta el puerto de Paita, en el linde del desierto, para captar la nada en que Manuela se convirtió allí, y hasta la localidad de Piura, donde se permaneció durante muchos calurosos días hundido materialmente en registros notariales desmoronados, tratando de descubrir algún hecho biográfico en las polvorientas páginas. Así se continuó. Se indagó en todo rincón o escondite de la historia cuanto podía ofrecer algún detalle que procurara a esta biografía el dramatismo de la realidad: los almanaques para las circunstancias del clima, los museos para una minuciosa descripción de los trajes, las casas para el estudio de los interiores, las cartas de las colecciones privadas para el resuello del escándalo. Es así como se volvió a crear la vida de Manuela. Nada se inserta aquí que la investigación no pueda probar. Por encima de las fechas y de los hechos históricos, la historia de Manuela es una historia independiente del tiempo, y el más fecundo de los novelistas se vería en dificultades para encontrar una trama que expusiera la vida de esta mujer con más elocuencia que siguiendo paso a paso lo que realmente ocurrió. Cabría cambiar los nombres de los personajes, disponer de distinto modo las batallas o reemplazar lo típico de América del Sur en la época de su revolución; hasta cabría procurar un medio distinto, añadiendo brillo y oropel a expensas de la realidad. Pero esto no alteraría nada. Los hechos son lo que importa y éstos son los hechos de Manuela.
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