Home #1 Mathematics Un dia con el Hombre prodigio de Europa: Saint Germain por Elizabeth Clare y Giovanni A. Orlando
Un dia con el Hombre prodigio de Europa: Saint Germain por Elizabeth Clare y Giovanni A. Orlando PDF Print E-mail
Written by Administrator   
Sunday, 08 October 2017 08:37

***

Saludos en el Sol-es ... el día del Sol ... como Sun-day en Ingles ... y Marte-es ... Luna-es ... etc.

      Y la Relación mas perfecta entre Saint Germain y España ... en las Figuras de la Reina Isabel, fue en los momentos que les pidió ayuda y reconocimiento para ... "descubrir" América ... primero en las Islas y luego en el Continente ...

      La Nueva Edición del Libro de Saint Germain sobre Alquimia ... contiene muchos nuevos discursos No públicos ... dictados en Español. Algunos de estos aparecieron en la Tercera Edición ...  que propone la división numérica con en la Biblia ... en sus 9+12+3=24 Capítulos ... en tres libros (todos regalados en idioma Ingles) y en Español, Italiano ...

      -  
[DIR] DE/ 12-Aug-2017 19:02 -  
[DIR] EN/ 29-Jul-2017 19:11 -  
[DIR] ES/ 08-Oct-2017 15:39 -  
[DIR] FR/ 29-Jul-2017 18:54 -  
[DIR] IT/ 23-Nov-2016 14:07 -  

 

Aquí podrán encontrar todo el Material que ofrecemos Gratis ... La versión en Idioma Ingles es mas completa pues nos interesa que los estudiantes se dirijan hacia la Lengua de Shakespeare ... que fue siempre Saint Germain ...

Como viene explicado y descrito en las palabras que siguen ... El trabajo (como verdadero viajero Universal del Tiempo ... capaz de ir al Siglo 17, 18, 19 ... o 21 ... y ver y vivir en su Amor el Tiempo) todo lo que desea realizar.

Siempre se trabaja en pos de la Paz y del Orden ... pero de un Orden respetuoso ... igual que en los Cielos.

... Los Arcangeles no se pelean para ayudar ... pero colaboran y claramente ... los impuestos NO vienen pedidos ... pues no existen ... pero eso forma parte de una Mayor Sabiduría que NO existe aun ... en muchos casos ... los mismos Potentes ... NO Quieren ... No desean que ... se tenga ... a nivel de País ... es mas cómodo y mas fácil ... personas privadas de derechos y recursos ... Sudamérica queda el mejor ejemplo ... Venezuela lo peor que puede ocurrir ... donde el Pueblo es VICTIMA de su propria Ignorancia al escoger direcciones sin sentido ... transformando sus ciudadanos en esclavos que huyen en búsqueda de Espacio ... mientras los recursos de esos países son ... sistemáticamente robados y lapidados ... para enriquecer a unos pocos ... que si viven bien.

Las divisiones de Europa ... sus economías son Iguales a aquellas Sudamericanas ... Europa es un Fabrica de Dinero ... los Europeos no ven el dinero que pagan ... no lo disfrutan y no disfrutan de Europa ...

... Pero aquí no somos Políticos ... pueda Alquimistas ...

Gracias,
Dr. Giovanni A. Orlando.

***

El hombre prodigio de Europa

—¿Tendría usted la bondad de decirme —preguntó la condesa v. Georgy— si su padre estuvo en Venecia hacia el año 1710?

—No, Madame —replicó el conde, sin mostrar preocupación—, perdí a mi padre mucho antes, pero yo mismo viví en Venecia a finales del siglo pasado y comienzos de éste. Tuve entonces el honor de hacerle la corte...

—Perdóneme, pero eso es imposible. El conde de St. Germain que yo conocí en aquellos tiempos tenía al menos cuarenta y cinco años y usted, a lo sumo, tiene esa edad actualmente.

—Madame —replicó el conde sonriendo—, yo tengo muchos años.

—Pero, entonces, debe de tener casi cien años.

—Eso —replicó Saint Germain— no es imposible.

Era el Hombre Prodigio de Europa, eso sí sabemos. Pero, ¿se trataba del desaparecido tercer hijo del príncipe Ferenc Rakoczy II, el destronado soberano húngaro? ¿O más bien, siendo el Maestro Ascendido Saint Germain, materializó un cuerpo para aparentar que descendía de la casa real de Hungría? Su nacimiento, muerte y verdadera identidad se hallan envueltos en el misterio.

(No hay misterio en verdad. El Materializo su cuerpo la primera vez que regreso, el ya sabia entonces hacerlo y desde entonces va y viene a voluntad. Decide ser o tener una u otra determinada vida, y cuando fue Bacon nacio de Madre, Elizabeth I, quien le nego el Reino, definiéndose Reina Virgen, un juego para controlar sus subditos pero en verdad tuvo dos hijos, siendo Francis Bacon, el Shakespeare del Mundo ... uno de ellos.)

Sin embargo, una cosa sí es segura: era muy visible en las cortes reales... ¡e invisible! Se le vio 'desaparecer' al salir de los aposentos privados del rey y la reina, en Versalles. Sin lugar a dudas, sus hazañas como conde de Saint Germain son objeto de admiración en todos los diarios privados de los personajes relevantes del siglo XVIII.

En las memorias palaciegas de Madame de Pompadour, del príncipe Karl de Hesse y de Madame d'Adhémar se le recuerda como l'homme extraordinaire. Descrito como un hombre delgado pero bien proporcionado, de estatura mediana y rasgos agradables, tenía unos ojos fascinantes que cautivaban al observador que osaba examinarlos. Llevaba diamantes en todos los dedos y en las hebillas de los zapatos. Aun después de esa singular conversación con la condesa de Georgy, que tuvo lugar en 1767, no envejeció.

Madame d'Adhémar se encontró con él en 1789. «Era él en persona... ¡Sí!, con el mismo semblante que mostraba en 1760, mientras que el mío estaba cubierto de arrugas y señales de decrepitud.»

Siempre con apariencia joven, era de cierto un hombre misterioso. No había nada, parece ser, que no pudiera hacer. Era admirado como gran filósofo, diplomático, científico, sanador, artista y músico. Conocía tan bien la historia que daba la sensación de haber vivido los acontecimientos que relataba. Madame de Pompadour rememoraba que « a veces contaba anécdotas de la corte de los Valois [casa real francesa de 1318 a 1589] o de príncipes aún más remotos, con una precisión tal en los detalles que daba la impresión de haber presenciado lo que estaba narrando».

Su conocimiento se extendía no sólo hacia atrás en el tiempo sino también de un extremo al otro de la esfera terrestre. «Había viajado por todo el mundo —escribió Mme. Pompadour— y el rey escuchaba complacido las historias de sus viajes por Asia y África, y sus relatos sobre las cortes de Rusia, Turquía y Austria.»

Hablaba al menos doce idiomas con tal soltura que por dondequiera que iba era aceptado como autóctono. Éstos incluían el francés, el alemán, el inglés, el italiano, el español, el portugués, el ruso y lenguas orientales. «Doctos y eruditos orientales han comprobado los conocimientos del conde St. Germain —escribió una condesa de la corte de Luis xv—. Los primeros lo hallaron más versado en los idiomas de Homero y Virgilio que ellos mismos; con los segundos hablaba en sánscrito, chino y árabe como si hubiera permanecido por largo tiempo en Asia.»

Estuvo con el general Clive en la India en 1755 donde afirmó haber aprendido a fundir joyas. En la corte del Sha de Persia, de 1737 a 1742, Monsieur de Saint Germain exhibió su destreza en precipitar y perfeccionar piedras preciosas, en especial diamantes.

También viajó a Japón, según contó a Madame d'Adhémar. Es imposible saber qué otros lugares visitó, porque aparecía y reaparecía de manera imprevisible por toda Europa. Pero había un porqué detrás de todo lo que el Hombre Prodigio hacía. Y sus prodigios iban más allá de la mera generalidad.

Era un experto en curación y en la aplicación de hierbas medicinales. Hay quien ha conjeturado que fue el uso que Saint Germain hacía de las hierbas, combinado con sus sencillos hábitos alimenticios, lo que le prolongó la vida. El príncipe Karl de Hesse escribió: «Conocía a fondo hierbas y plantas, e inventó medicinas que empleaba constantemente y que le prolongaron la vida y la salud.»

Administró a Madame v. Georgy un elixir que durante veinticinco años le hizo guardar apariencia de tener veinticinco años, según relatos de la época. Ella vivió tanto tiempo que llegó a ser conocida como la condesa longeva.

Saint Germain también prescribió un té de hierbas para mantener saludable al ejército ruso y se ofreció a curar a Giacomo Casanova de una grave enfermedad en tres días. Pero el muy granuja, habiendo él mismo estafado a muchos, no confiaba en nadie, ni siquiera en el más fiable de los alquimistas, y rehusó los medicamentos.

El conde era un virtuoso del piano y el violín, pintor, poeta y artesano. Dondequiera que viajara era recibido como erudito, estadista y narrador. Fundó sociedades secretas, fue figura destacada entre los rosacruces, los francmasones y los caballeros templarios de la época y redactó la obra clásica La Santísima Trinosofía, utilizando una mezcla de idiomas modernos y jeroglíficos antiguos.

Monsieur de Saine Germain nunca confirmó ni negó nada de lo que se dijo de él. Se limitaba a responder con una sonrisa o con evasivas premeditadas. Sus habilidades de alquimista fueron elogiadas por Luis xv, quien le proporcionó un laboratorio y una residencia en el castillo real de Chambord.


Sus demostraciones alquímicas eran poco menos que milagrosas, según sus cronistas. Madame du Hausset, ayudante de cámara de Madame de Pompadour, escribió extensamente sobre los prodigios de Saint Germain.

Sus memorias nos cuentan que, en 1757, «el rey ordenó que se le trajera un diamante de tamaño mediano que contenía una impureza. Después de hacer que lo pesaran, Su Majestad dijo al conde: 'El valor de este diamante tal como está, y con la impureza, es de seis mil libras. Sin ella valdría al menos diez mil. ¿Se puede usted comprometer a hacerme ganar cuatro mil libras?' St. Germain lo examinó muy atentamente y dijo: 'Es posible. Se puede hacer. Se lo traeré de nuevo en un mes.'

«En la fecha acordada, el conde de St. Germain trajo de vuelta el diamante sin la mancha y se lo dio al rey. Estaba envuelto en un paño de amianto que retiró. El rey hizo que lo pesaran inmediatamente, y halló que había disminuido muy poco. Luego, Su Majestad lo envió a su joyero... sin contarle nada de lo que había ocurrido. El joyero le daba nueve mil seiscientas libras por él. Pero el rey mandó que le llevaran de vuelta el diamante y dijo que lo guardaría como un objeto curioso.

En otra corte europea, un mago del siglo XVIII pidió que le trajeran varios huesos de venado y ramas de un árbol. Cuando se le entregaron tales «ingredientes», se adentraron a un gran comedor del palacio. Un rato después volvió a aparecer e invitó a los convidados a que le siguieran. Cuando se abrieron las puertas, todos se quedaron estupefactos: dentro del salón había un bosque con venados pastando alrededor de una exuberante mesa repleta de exquisitos platos.

Con la misma facilidad, Saint Germain alcanzó el sueño de los alquimistas: convertir metales de baja ley en oro.

En 1763, el conde Karl Cobenzl escribió en una carta que Saint Germain consumó «ante mis propios ojos [...] la transmutación de hierro en un metal tan bello como el oro, y al menos igual de bueno para el trabajo de un orfebre». El marqués de Valbelle dijo haber visto a Saint Germain transformar en oro una moneda de plata de seis francos.

Casanova describió un experimento análogo en el que Saint Germain convirtió una pieza de doce soles en una moneda de oro. No obstante, pensó que se trataba de un truco e insinuó a Saint Germain que había trocado una por otra. Éste le espetó: «Los que son capaces de albergar dudas sobre mi trabajo no son dignos de hablar conmigo», y cortésmente despidió al incrédulo de su laboratorio para siempre.

El conde no sólo era un alquimista sino un adepto oriental que exhibía el comportamiento de un yogui, medicaba en la postura del loto y apaciguaba a los animales mediante su ígneo espíritu.

Un admirador holandés, J. Van Sypesteyn, escribió: «Algunas veces caía en trance y cuando volvía en sí decía que había pasado el tiempo en que había permanecido inconsciente en tierras lejanas; en otras ocasiones desaparecía durante un tiempo considerable, y después reaparecía repentinamente, daba a entender que había estado en otro mundo en comunicación con los muertos. Es más, se enorgullecía de ser capaz de amansar a las abejas y de hacer que las serpientes escucharan música».

Maestro de maestros, no era un charlatán ni era producto de la imaginación. Se le menciona en las cartas de Federico el Grande, Voltaire, Horace Walpole, Casanova y también en los periódicos de la época: The London Chronicle en Junio de 1760, Le Notizie del Mondo, periódico florentino, en julio de 1770, así como en la Gazette of the Netherlands.

Se le confiaron secretos de estado de diversos países, lo cual indica que gozó de la prolongada confianza de aquéllos con quienes trataba en la corte. Luis xv, uno de los primeros en practicar la diplomacia secreta, le envió en misiones de negociación. Los archivos de Francia contienen pruebas de que estadistas ingleses, holandeses y prusianos de su época consideraban al conde una autoridad en muchos campos.

«Parecía conocer mejor los entresijos de cada corte que el encargado de negocios del rey» —escribió Madame de Pompadour. Voltaire señaló que Saint Germain estaba al corriente de los secretos de los primeros ministros de Inglaterra, Francia y Austria.

Aunque muchos sospechaban que era una granuja y un estafador, es evidente que no andaba tras el dinero. Siempre tenía sus necesidades bien cubiertas, y Madame de Pompadour escribe que el conde regaló al rey hermosos cuadros y que repartía «diamantes y joyas con asombrosa liberalidad»: en absoluto el comportamiento de un cazador de tesoros.

Se trataba, en efecto, de un filántropo. El príncipe Karl de Hesse lo describió como «amigo del género humano, que desea el dinero sólo para poder darlo a los pobres; amigo de los animales, su corazón únicamente se preocupa por la felicidad de los demás».

«Dondequiera que se le conociera personalmente dejaba una impresión favorable, así como el recuerdo de muchas cosas buenas y algunas veces de numerosos actos de nobleza. Más de un padre de familia en la miseria y muchas instituciones caritativas recibieron su ayuda en secreto» —escribió van Sypesteyn.

En Estudios sobre alquimia Saint Germain explica que él efectivamente precipitó bienes para dárselos a los pobres. «Cuando estuve en Europa trabajando para erradicar parte de la pobreza y el desorden tan extendidos —escribe—, me valí de la alquimia universal para producir la sustancia que, aunque temporal por su naturaleza, satisfizo muchas necesidades humanas.»

Pero ¿para qué todas esas extravagancias en la corte? ¿Qué intentaba demostrar? Estaba intentando, precisamente—con gracia e ingenio, y con su imperiosa presencia profética—, estimular el advenimiento de una era ante la inevitable desaparición del antiguo régimen. Su plan era establecer unos Estados Unidos de Europa, antes de que el estallido de la sangrienta Revolución Francesa no dejara nada, ni bueno ni malo, de las casas reales de Europa.


Otro de los objetivos de Saint Germain era acelerar el progreso de la ciencia y la tecnología para elevar al hombre a fin de hacerle apto para una mayor percepción espiritual. En ciertas ocasiones, desempeñó el papel de santo patrón de la Revolución Industrial.

El conde Karl Cobenzl presenció el desarrollo que llevó a cabo de técnicas de fabricación en serie. Entre ellas estaban la de blanquear el lino para que pareciera seda italiana, teñir y preparar pieles «que superaban a todos los tafiletes del mundo, y el curtido más perfecto; teñir sedas con una perfección desconocida hasta entonces, al igual que teñir paños de lana, maderas con los colores más brillantes en toda su extensión [...] con los ingredientes más comunes y consecuentemente a un precio muy moderado».

Y, lo creas o no, ¡Saint Germain de hecho montó una fábrica de sombreros para el conde Cobenzl! También comenzó a fabricar en serie sus propias y diversas invenciones a la vez que patrocinaba otros avances tecnológicos. «Se requiere mi presencia en Constantinopla; y después en Inglaterra —dijo a un escritor de sus memorias—, para preparar allí dos inventos que tendréis en el próximo siglo: los trenes y los barcos de vapor.»

Su meta parecía ser ayudar al surgimiento de una clase media y convencer a la vez a la monarquía para que hiciera una transición pacífica a la era moderna. Mientras conseguía lo primero, la apatía de las clases dirigentes y las intrigas de consejeros corruptos frustraron su éxito en lo segundo.

Los monarcas, aunque admirados por sus milagrosos logros, los calificaban de interesantes. Siempre dispuestos a que los entretuviera, no se sentían fácilmente estimulados para actuar. Cuando llegaba el momento de seguir su consejo, cortésmente lo pasaban por alto; y los ministros, celosos a más no poder, le despreciaban.

Un ejemplo que viene al caso es la malograda misión secreta de Luis xv. Envió a Saint Germain en su representación a Amsterdam con el propósito de negociar un tratado de paz que pusiera fin a la guerra entre Francia y la alianza austríaca y los ingleses y los prusianos.

Demasiado pronto, el embajador francés en Amsterdam se enteró y se ofendió porque el rey empleara a un «oscuro extranjero» en lugar de a él; presentó su queja al ministro de exterior, el duque de Choiseul, quien inmediatamente envió orden de arrestar a Saint Germain.

El duque no deseaba la paz, al menos en ese momento, tratándose especialmente de una paz por la que él no pudiera atribuirse mérito alguno.

Al día siguiente, delante del rey y su consejo, Choiseul puso al descubierto la misión, aseverando: «¡Estoy convencido de que nadie de los presentes tendría la osadía de desear negociar un tratado de paz sin el conocimiento del ministro de asuntos exteriores de Su Majestad!».

El rey, como de costumbre, optó por la ley del mínimo esfuerzo. No puso objeciones a su ministro ni defendió a Saint Germain, y guardó silencio en cuanto a su papel en el asunto. No obstante el descrédito personal y el fracaso de su misión de paz, el conde se las ingenió para evitar ser arrestado, tal vez porque el rey le avisó o, más probablemente, por su propia presciencia.

Se le siguió dando el mismo tratamiento durante el reinado de Luis xvi, pero esta vez Saint Germain estaba preparado. En primer lugar, solicitó una audiencia con la reina. Madame d'Adhémar estaba presente y relató la escena. Saint Germain dio a María Antonieta detalles precisos del terror que estaba por venir y le suplicó que previniera a Luis.

Dijo: «Pasarán todavía algunos años en los que habrá una aparente calma; luego, de todas partes del reino surgirán hombres ávidos de venganza, de poder y de dinero; derribarán todo lo que encuentren a su paso. Estallará la guerra civil, con todos sus horrores; traerá consigo asesinato, saqueo, exilio. Luego se lamentarán de no haberme escuchado.»

Dijo a la reina que quería ver al rey sin que Monsieur de Maurepas se enterara, declarando acerca del principal consejero del rey: «Él es mi enemigo. Además, lo incluyo entre quienes acelerarán la ruina del reino, no por malicia sino por ineptitud.» Poniéndose «alas órdenes de Sus Majestades», Monsieur de Saint Germain se despidió de la reina.

Partió hacia París con miras a abandonar el país, tras haberle contado a Madame d'Adhémar que sabía que el rey hablaría con Maurepas y no tenía el menor deseo de ser arrojado a la Bastilla y tener que recurrir a un milagro para salir. Ella objetó que quizás el rey no haría tal cosa. En ese caso, replicó él, estaría de vuelta a tiempo.

María Anconieta se dirigió inmediatamente al rey, quien a continuación interrogó a Madame d'Adhémar sobre el paradero de Saint Germain, alegando que éste había «alarmado seriamente a la reina ».

Efectivamente, Luis consultó con Maurepas, quien le dijo que Saint Germain era un granuja, tras lo cual el egoísta consejero se dirigió a la residencia de Madame d'Adhémar a arrestar al Hombre Prodigio. No encontraron a Saint Germain por ningún lado. No antes de declarar su intención de encerrarlo en la Bastilla, la puerta de la habitación se abrió y el taumaturgo apareció. Aproximándose a Maurepas, dijo:

«Señor conde de Maurepas, el rey lo nombró para que le diera buenos consejos y usted sólo piensa en aferrarse a su propia autoridad. Al oponerse a que yo vea al monarca, está usted perdiendo a la monarquía, pues yo no tengo sino un tiempo limitado que ofrecer a Francia y, una vez que se haya agotado, no se me verá por aquí antes que tres generaciones consecutivas hayan ido a la tumba.

Conté a la reina todo lo que me estaba permitido contarle. Mis revelaciones al rey habrían sido más completas. Es lamentable que usted se haya interpuesto entre Su Majestad y yo. No tendré nada que reprocharme cuando una horrible anarquía azote a toda Francia. En cuanto a tales calamidades, usted no las verá, pero el haberlas preparado será recuerdo suficiente de usted. [...] No espere ningún homenaje de la posteridad, ¡ministro frivolo e inepto! Pasará alas filas de los que causan la ruina de imperios.»*

«Tales fueron las palabras que pronunció Monsieur de Saint Germain sin tomar aliento tras lo cual se volvió de nuevo hacia la puerta, la cerró y desapareció —escribe Madame d'Adhémar—. ¡Todos los esfuerzos por encontrar al conde fueron en vano!»

La lección se aprende juiciosamente y con dolor: un alquimista provisto de gran maestría, más aún, el adepto de los siglos, que no tenía sino las mejores intenciones, así como la solución a los problemas globales y al auge y la caída de las naciones, debe ceder al libre albedrío de los mortales. Puede aconsejar, pero no ordenar; y si no es escuchado se ve obligado a retirarse.

Monsieur de Saint Germain continuó enviando cartas a la reina, advirtiéndole sobre el inminente desastre; mas una vez que la crisis hubo alcanzado cierto punto, ya no había nada que hacer para detener el avance de la revolución que había estado gestándose desde la muerte del gran estadista Luis xiv.

Varios años después, justo antes de que estallara la tormenta, Saint Germain se encontró de nuevo con Madame d'Adhémar una mañana temprano en la capilla de los Récollets, en París. Le predijo la suerte que correrían el rey y la reina y dijo que era demasiado tarde para salvarlos. Así refiere ella la conversación:

—¿No os lo dije, y a la reina también ? Que Maurepas dejaría que todo se echase a perder, porque lo puso todo en peligro: Yo era Casandra, el profeta del mal, y ahora, ¿en qué situación se encuentran?

—¡Oh, conde, su sabiduría es inútil!

—Madame, el que siembra vientos cosecha tempestades. Así dijo Jesús en los evangelios, quizá no delante de mí, pero en cualquier caso sus palabras están escritas, y la gente podría haber aprovechado las mías.

—¡Otra vez! —dije yo, tratando de sonreír, pero él, sin replicar a mi exclamación, señaló:

Se lo he escrito: yo no puedo hacer nada, mis manos están atadas por uno más poderoso que yo. Hay períodos en los que la retirada es imposible, otros en los que Él se pronuncia y el decreto se ejecuta. Ahí es donde hemos llegado.

—¿ Irá a ver a la reina ?

—No, está condenada.

—¿Condenada? ¿A qué?

—¡A morir!

¡Oh!, esta vez no pude evitar proferir un grito, me levanté del asiento, mis manos rechazaron al conde y con voz temblorosa dije:

—¡Y usted también! ¡Usted! ¡Como usted!

—Sí, yo... yo, como Cazotte.

—Sabe...

—... cosas que ni siquiera sospecha usted. Regrese a palacio, vaya a decirle a la reina que tenga cuidado, que hoy será un día fatal para ella; hay una conspiración, se han premeditado asesinatos.

—Lo que me dice me horroriza pero el conde d'Estaing ha prometido...

—Él se asustará. Y se esconderá.

—Pero M. de Lafayette...

—¡Un globo inflado! En este mismo momento se está decidiendo qué hacer con él: si será instrumento o víctima; al mediodía todo estará decidido.

—Monsieur —repliqué yo—, usted podría prestar grandes servicios a nuestros soberanos si quisiera.

—¿Y si no puedo?

—¿Cómo?

—Sí, ¿qué si no puedo ? Creí que se me escucharía. La hora de la calma ha pasado, y los decretos de la Providencia deben cumplirse.

—Con franqueza, ¿qué es lo que pretenden?

—La ruina total de los Borbones. Los expulsarán de todos los tronos que ocupen, y en menos de un siglo volverán al rango de simples individuos ejerciendo diferentes actividades.

—¿Y Francia?

—Reino, república, imperio, gobiernos mixtos; atormentada, agitada, desgarrada; de manos de tiranos inteligentes pasará a las de ambiciosos sin mérito. Será dividida, repartida, mutilada... y no estoy usando pleonasmos. Los tiempos venideros traerán el derrocamiento del imperio; el orgullo hará tambalear las distinciones o las abolirá, y no por virtud sino por vanidad, y por vanidad les serán devueltas. Los franceses, como niños que juegan con esposas y hondas, jugarán con títulos, honores, galones; todo será un juego para ellos, hasta el tahalí de la Guardia nacional. Los codiciosos devorarán las finanzas. Hoy el déficit es de alrededor de cincuenta millones, y por él se hace la revolución. Pues bien, con la dictadura de los filántropos, los retóricos, los buenos oradores, ¡la deuda pública superará los varios miles de millones!

Se despidió de Madame d'Adhémar con estas palabras: «Reanudaré lo que tengo que hacer, así que me voy. Tengo que hacer un viaje a Suecia; un gran crimen se está tramando allí, y voy a tratar de impedirlo. Su Majestad Gustavo ni me interesa, es mucho más valioso de lo que dicen.»*

Al salir de la pequeña capilla el Hombre Prodigio ¡desapareció! La sirvienta de confianza de Madame d'Adhémar, que se había quedado apostada a la puerta de la iglesia, no vio pasar a nadie.

Madame d'Adhémar, estupefacta por las palabras de Saint Germain, permaneció en la capilla y decidió no prevenir a la reina ese día sino esperar hasta el final de la semana. Para entonces ya era demasiado tarde.

La profecía de Saint Germain se cumplió con asombrosa exactitud. La siguiente vez que Madame d'Adhémar lo vio fue en la Plaza de la Revolución, el 16 de octubre de 1793, en la decapitación de María Antonieta.

El Maestro estuvo con ésta al final, tal como había estado con ella al principio, vigilándola desde el momento en que llegó de Austria a Francia para convertirse en la malograda reina francesa.**

Luego de estos acontecimientos, Saint Germain apoyó a Napoleón en un intento final de establecer los Estados Unidos de Europa. El pequeño Cabo aceptó el poder de Saint Germain pero no sus consejos, y pretendió usarlo en su propio beneficio, pasando por alto las instrucciones del Maestro, con lo cual Saint Germain se retiró, como ya estaba acostumbrado a hacer, dejando al ambicioso y temerario Napoleón a merced de Waterloo.

Para Saint Germain éste fue el golpe de gracia. Había pasado su oportunidad de dejar de lado el merecido castigo de una época. Y así, el «Mensajero Místico» abandonó Europa. En lo sucesivo, hasta su regreso en 1981, la única voz del destino que el continente oiría o seguiría sería la del Karma.

Cuando Napoleón todavía era un niño, Franz Gráffer recuerda las palabras del conde. «[...] Uno tiene que haber estudiado en las pirámides, como yo lo he hecho. Hacia el final de este siglo desapareceré de Europa y me trasladaré a la región del Himalaya. Descansaré; debo descansar. Exactamente dentro de ochenta y cinco años la gente me verá de nuevo. Adiós. Te quiero.»****

El rechazo que sufrió Saint Germain por parte de las coronas europeas hizo que se retirara del mundo visible. Las palabras de lamentación de Jesús bien podrían haber sido suyas: «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ; Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!»

Como él mismo dijo, «así ocurre siempre con nosotros, las personas veraces; bienvenidos son los embusteros, ¡pero ay de aquél que diga lo que va a pasar!».

En su devoción a la causa de la libertad mundial, Saint Germain había estado trabajando diligentemente en muchos frentes. «Al no haber logrado captar la atención de la corte de Francia ni de otros soberanos de Europa —dijo a través de su Mensajero del siglo xx, Mark L. Prophet—, me dediqué al perfeccionamiento de la humanidad en general y advertí que había muchos que, hambrientos y sedientos de justicia, se sentirían satisfechos con la idea de una unión perfecta que los inspirara a asumir el mando del Nuevo Mundo y a crear una unión entre los estados soberanos.

Así nacieron los Estados Unidos, fruto de mi corazón, y la revolución americana fue el medio para que la libertad se manifestara en toda su gloria, de Oriente a Occidente.»

(Y todos vemos que ... no necesariamente funcionan ... no solo quien se enferma y no tiene dinero puede morir ... sino que la venta de Armas es algo de lo mas normal. Matar ... es normal, en los EE.UU. de Norte America. Antes de trabajar con Mark Prophet el trabajo con Godfre Ray King, quien fue George Washington en la vida anterior, lease "The Magic Presence". Hoy esta intentando de unir a Europa bajo una sola bandera, no banquera ...).

Antes aún de la debacle en Francia, Saint Germain estaba enfrascado formando una unión más consumada de las Trece Colonias [en EE.UU.]. Según la tradición, el 4 de julio de 1776 inspiró en uno de los firmantes de la Declaración de Independencia un apasionado discurso exhortando a los patriotas: ¡«Firmad ese documento!».

En una reunión en Cambridge, Massachusetts, «el misterioso viejo profesor» inspiró el diseño de la bandera. Durante toda la revolución estuvo al lado del general George Washington, y cuando llegó el momento ungió al Maestro masón como primer presidente de los Estados Unidos de América.

Fiel a su palabra, Saint Germain volvió a aparecer a finales del siglo xix para asistir a los maestros M. (El Morya), K.H. (Koot Hoomi) y Serapis Bey en la fundación de la Sociedad Teosófica. En la década de 1930, Saint Germain se puso en contacto con Guy y Edna Ballard y les dio las iniciaciones y revelaciones que ellos escribieron en los libros Misterios desvelados. La Mágica Presencia y los Discursos del yo soy.

En 1958, el maestro Ascendido El Morya fundó, en nombre de Saint Germain, The Summit Lighthouse en la ciudad de Washington, D.c, por mediación de Mark L. Prophet, con el propósito de continuar publicando las enseñanzas de los Maestros Ascendidos y para mantener contacto semanal con sus chelas del mundo entero a través de unas cartas llamadas Perlas de Sabiduría.

Más carde, bajo los auspicios de The Summit Lighthouse, Saint Germain patrocinó la fraternidad de Guardianes de la Llama, que ofrece lecciones graduales sobre ley cósmica para quienes quieran unirse a él y guardar la Llama de la Vida en pro de la humanidad.

Dictó Estudios sobre alquimia en 1962, al que siguió en 1970 Estudios intermedios sobre alquimia. La trilogía sobre la Llama Trina de la Vida fue dada por el Maestro a modo de transición entre los dos, mientras que La alquimia de la Palabra representa la instrucción privada que da a nuestra alma mediante revelaciones e ideas comunicadas durante los pasados veinticinco años de nuestro servicio conjunto.

Como él mismo admite, Saint Germain nunca ha cesado su actividad entre bastidores destinada a ponerse en contacto con las almas de luz, no sólo en Europa y América sino por todo el mundo. El suyo ha sido un esfuerzo incesante para impedir la tercera guerra mundial, el holocausto nuclear, las terribles predicciones de Nostradamus, los peligros de las profecías de Fátima y un ejército de infortunios que están llamando a la puerta de las naciones y cuyos retumbos recuerdan la visión que Jesús tuvo de estos tiempos finales, recogida en los evangelios y en el Apocalipsis.

Si bien los capitanes y los reyes, los poderosos y los cobardes han hecho caso omiso a este portavoz mundial de la libertad —a este alquimista por excelencia del fuego sagrado— los guardianes de la llama de la libertad de todas las naciones no lo han hecho.

En un momento dado de su trayectoria, habiendo perdido la fe en las clases dirigentes y en cualquier talento que pudieran haber tenido para cambiar el curso de la historia, se oyó a Saint Germain exclamar: «¡Ah, dadme diez mil fregonas que se entreguen fielmente a la causa! Con ellas os mostraría cómo cambiar el mundo con la Verdad Divina.»

Y así ocurrió. Con la gente común y corriente, a quien también el Señor ama y Abraham Lincoln amaba, la misión de Saint Germain de traer libertad, paz e iluminación a la Tierra continúa, sin restricción y sin paralelo en la historia de la humanidad. El suyo es un mensaje y un movimiento mundial de base popular. ¡Él lo llama su Revolución Venidera en Conciencia Superior!

Todo amante de la libertad en la Tierra, todo espíritu acelerado por la llama de la libertad merece conocer su nombre, ponerse en contacto con su corazón, estudiar sus escritos y apoyar su causa, que es la causa de todos los pobladores de la Tierra.

Con tal fin se ofrece al mundo este libro, Estudios sobre alquimia de Saint Germain, con el mayor de los gozos, en este Día de Acción de Gracias de 1985.

Alabado sea Dios por haber enviado al amado Saint Germain para que liberase a nuestros corazones cautivos en nombre de Jesús.



28 de noviembre de 1985 Rancho del Royal Tetón,
«donde está mi corazón»
Montana, ee.uu.

----
* Monsieur de Maurepas murió en 1781, siete años y medio antes de la toma de la Bastilla, la cual simboliza el fin del antiguo régimen. La historia lo recuerda como aquél que disuadió a Luis XVI de instaurar reformas que hubieran podido anticipar la Revolución y habrían permitido a Francia evitar el reinado del terror, con una transición suave de la monarquía a la república.

** Gustavo III de Suecia, monarca cuyo reinado se denominó la Iluminación Sueca, introdujo reformas como el libre comercio y la libertad de prensa, a la vez que fortalecía la monarquía. En medio del clima generado por una conspiración de los aristócratas contra él, le dispararon e hirieron de muerte en marzo de 1792.

*** La decimosexta y última hija del Santo emperador romano Francisco I y María Teresa, María Antonieta, contrajo matrimonio con Luis xvi en un enlace oportunamente convenido por los Habsburgo y los Borbones en 1770.

**** Véase I. Cooper-Oakley, The Comee de Se. Germain: The Secret of Kings (Londres: The Theosophical Pubüshing House Limited. 1912), Págs. 1,2.7-2.9. 36-38, 42, 43,50-52, 66-67, 72-73. 87-91. 99. 144-45. Disponible a través de Summit University Press.


лобановский александр биографияотзыв о компанииотдых в индиихорошие ноутбуки для игруплотнпитель на межкомнатные двериplusoption отзывытуристическая алюминиевая посудаtrain transsibérienязь магазинпосуда птицы
Last Updated on Sunday, 08 October 2017 17:49